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Esta
tarde Ferro jugo uno de esos partidos en los que al
hincha le pesan los parpados. Los comentarios de
esta pagina es la era Giovanolli parecen calcados en
todos los encuentros, es lamentable pero es así; el
verde juega igual, siempre igual, se cambian los
nombre pero se juega igual. Esta tarde la primer
pelota que llego al area rival (sin peligro) fue por
un centro de Zermatten recién a los 23 minutos del
primer tiempo. El partido en si realmente era
malísimo, pésimo; pero la gente, obvio, miraba con
impotencia como el equipo hacia agua en todos lados.
El primer tiro al arco (se fue lejos) llego a los 34
por intermedio de Chimino; a los 35 y tras un centro
del incansable Santi Fernández, intento Schunke de
cabeza pero se fue apenas desviado. Estos dos,
aparte de un indiscutible Lértora, se salvaron
mientras duro el primer tiempo. Recién comenzada la
segunda etapa una corrida y posterior remate de
Coria pareció despertar al pobre hincha verdolaga;
pero fue solo un espejismo; Tiro sin ser mas que
Ferro tenia la pelota y el espacio. La primera duda
que se presenta; el técnico pretendió poder ofensivo
con la primer modificación de González por Testa?.
Lo único que se logro con ese cambio fue "avivar" al
visitante a atacar mas por el sector derecho (ya
Ferro se planto con línea de 3) y por otro lado
exponer al limite del cansancio a Fernández que no
paraba de ir y venir por el lateral derecho. A los
14 minutos Etulain con una atajada espectacular
salvo la derrota (el centro vino por el sector
derecho). Ferro dependia de la pelota parada y de la
precisión de Zermatten, esa era la única vía de
llegar al arco rival; pero cuando todos pensábamos
que el próximo cambio seria por el deslucido Nania,
el técnico mete en la cancha a De Blassis y lo saca
al ex Talleres de Córdoba; otra modificación poco
comprensible. Lo tuvo Coria (con altibajos durante
el partido) de cabeza a los 44; pero el partido ya
se iba nuevamente con mas pena que gloria. Ya en los
vestuarios Dalcio Giovanolli le anuncio al plantel y
a la Subcomisión que renunciaría indeclinablemente a
su cargo... Ahora resta esperar a quien se hará
cargo de este barco sin rumbo. |